Diseño: Arq: Mauricio Cabas – Ubicación: Sabanilla, Atlantico – 2020
El diseño de esta casa se encuentra estratégicamente enclavado junto a un imponente acantilado que se asoma hacia el mar, donde la majestuosidad del paisaje se convierte en un tesoro preciado para sus habitantes. Esta residencia, concebida con una visión que abraza y respeta su entorno, se destaca por una terraza que se extiende como un homenaje al paisaje natural circundante, y por una ventana monumental en el área común que se erige como una puerta de conexión directa con la sublime vastedad del horizonte marino.


El acceso se define mediante un juego volumétrico que resguarda el promenade del inclemente sol de la tarde, creando un paseo por espacios por descubrir. Esta decisión proyectual, marca el inicio de una narrativa intencionada, donde texturas y planos culminan en una puerta de madera que da la bienvenida, invitando a adentrarse en una atmósfera cálida y acogedora.

La tectónica como testigo de las fuerzas impulsoras del proyecto.

La adición de un segundo acceso en la configuración espacial, complementa una narrativa por descubrir. El juego de planos y texturas evoca una riqueza visual que invita a soñar. Como nos confirma su autor, «esta es una arquitectura diseñada para estimular los sentidos».
La posición estratégica de la casa en el borde del acantilado ofrece no solo vistas panorámicas impresionantes, sino también una sensación de integración total con el entorno. La terraza, diseñada como una extensión natural de la arquitectura, se convierte en un espacio de transición entre el interior y el exterior, proporcionando un lugar ideal para la contemplación serena y la conexión con la naturaleza circundante.

La terraza culmina con una piscina que se funde con el horizonte, en una fascinante búsqueda de emociones que evidencian la sinergia entre el arquitecto y los deseos del cliente, manifestando así un capricho bien gestionado.
La ventana monumental en el área social actúa como un marco escénico para el paisaje marino, invitando a los ocupantes a sumergirse en la inmensidad del océano que se extiende frente a ellos. Esta apertura arquitectónica no solo permite la entrada abundante de luz natural, sino que también crea una sensación de fluidez entre los espacios interiores y exteriores, fusionando la vida cotidiana con la grandiosidad del entorno natural.

El ventanal como un gran lienzo que atrapa el paisaje y la luz de la tarde.
En resumen, el diseño de esta casa no solo es una expresión arquitectónica, sino también un diálogo armonioso con el paisaje que lo rodea. Desde su posición elevada junto al acantilado hasta su cuidadosa integración de elementos como la terraza y la ventana monumental, cada detalle se ha concebido para celebrar y honrar la belleza y la majestuosidad del entorno marino.



Un tributo de formas solidas para un entorno natural
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