Esta residencia contemporánea situada en el corazón del centro histórico de Santa Marta, se distingue por la majestuosidad de su patio interior. El acceso es a traves de un pequeño patio de recibo, el cual da paso a un corredor «galeria» que lleva al corazon de la vivienda. aquí, una escalera escultórica emerge como el elemento central, no solo en términos de funcionalidad, sino también como una obra de arte en sí misma. Esta escalera no solo conecta los diferentes niveles de la casa, sino que también actúa como un vínculo entre los espacios, creando una armoniosa secuencia que invita a explorar cada rincón.

La atmósfera del patio presenta una verticalidad poética que invita a una narrativa infinita que se funde con el cielo.

La zona social es un amplio contenedor que culmina de manera prometedora en un patio destacado por la conservación de un gran árbol.
La integración de esta escalera escultórica dentro del patio interior no solo es práctica, sino que también agrega una dimensión estética única al diseño. La forma y la estructura de la escalera se convierten en un punto focal, atrayendo la atención y guiando la mirada a lo largo de la verticalidad del espacio. Cada paso es una experiencia en sí misma, como si se estuviera ascendiendo a través de una composición visualmente poética.



Una escalera es la
protagonista de esta historia
Además de su función básica de conectar los diferentes niveles, la escalera escultórica también desempeña un papel crucial en la manipulación de la luz y la gravedad dentro del espacio. Su diseño permite que la luz natural fluya de manera dinámica, creando juegos de sombras y resaltando detalles arquitectónicos. Asimismo, la forma en que se integra con la estructura general de la casa juega con la percepción de la gravedad, creando una sensación de movimiento y fluidez en todo el ambiente.

En resumen, este patio interior, con su escalera escultórica como protagonista, no solo sirve como un espacio funcional, sino que también se convierte en una experiencia estética y sensorial única. Es un lugar donde la arquitectura se entrelaza con la poesía, donde la luz y la gravedad se convierten en elementos activos en la narrativa espacial, creando una atmósfera que invita a la contemplación y el descubrimiento.
Al final el proyecto logra crear un equilibrio ambiental utilizando estrategias pasivas que ayudan a mantener el ambiente fresco y limpio, estas estrategias tambien pensadas, terminan generando una atmósfera alejada del bochorno citadino, llevando a sus habitantes a sentirse muy cerca de la Sierra Nevada de Santa Marta.
«No hay espacio privado, solo grados de espacio público. El único espacio privado que puedes imaginar es la mente».
Paulo Mendes da Rocha (1928-2021)





































